sábado, 30 de marzo de 2013

Marcos de Referencia

“A fin de cuentas todo es tan imaginario como esta situación absurda que nos ha tocado vivir a usted y a mí durante estos últimos días”.
(Juan José Millás, Papel Mojado 193)

Hemos hablado varias veces de marcos—o sea, marcos de referencia. Hablamos de sueños, de libros dentro de otros libros, de qué es la realidad. Este concepto me interesa muchísimo. Tal vez pensamos que no aplica a nosotros—humanos reales, vivos—pero quiero mostrar que sí se puede aplicar este concepto a nosotros. Marcos de referencia no es solamente una técnica literaria, sino que tiene gran influencia sobre nuestras acciones diarias. Considere este ejemplo (y perdone el lector el lenguaje):

¡Qué rápido se efectúa el cambio de actitud y portamiento del vendedor de carros! Tan pronto como entendió que era el sujeto de una travesura, su personaje cambió de un furioso vendedor de carros a un consintiendo adorador de Jeff Gordon. Debemos reconocer que todos sus sentimientos fueron auténticos. Lo que cambió era su marco de referencia.

¿Cuántos de nosotros podemos relacionarnos con este vendedor de carros? Pienso que en la vida experimentamos una serie de cambios que destruyen y renuevan nuesta perspectiva. Sí pudiéramos vernos como Dios nos ve, pienso que tendríamos una opinión muy diferente de nosotros mismos y de toda la humanidad—y creo que esa opinión usualmente sería mejor que la que tenemos actualmente. Por lo menos, actuaríamos en una manera muy diferente.

En realidad, todos vivimos dentro de un marco. A veces podemos vislumbrar el exterior del marco en que vivimos—con gran esfuerzo—pero usualmente podemos pensar solamente en el momento, en el presente. Para personas religiosas, esto es la importancia de la fe. Si solamente actuáramos como si nuestro marco de referencia actual fuera el único, estaríamos desilusionados después de esta vida.

“Y todas las naciones que pugnen contra Sión y que la acongojen, serán como sueño de vision nocturna; sí, les sera como al hambriento que sueña; y he aquí, come, mas despierta y su alma está vacía; o como un sediento que sueña; y he aquí, bebe, pero cuando despierta, está desfallecido, y su alma siente hambre; sí, aun así sera con la multitud de todas las naciones que pugnen contra el monte de Sión”.
(2 Nefi 27:3)

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