sábado, 2 de marzo de 2013

Las Fuerzas de la Naturaleza


“Debo reconocerlo: soy su prisionero. Mi idea original era distinta: yo dominaría al Chac Mool, como se domina a un juguete”.
(Carlos Fuentes, “Chac Mool”, paquete del curso 57)

Este cuento me hizo sentir muy incómodo a veces. No me gustaba que una estatua tuviera más poder que un hombre. Me preguntaba cómo un objeto sin vida podía tener tan grande influencia sobre la mente de un humano. ¿Era loco de verdad Filiberto? ¿Aun si el Chac Mool realmente tenía vida, porque no lo podía controlar Filiberto? ¿No era éste más grande y más fuerte que aquello? Cuando leí la cita anterior, tuve una revelación: el Chac Mool, siendo el dios de la lluvia, es una incarnación o una representación de las fuerzas de la naturaleza.


Sentimientos de impotencia ante la naturaleza es algo común entre todos los humanos. Pienso que la desesperación y la impotencia que yo me sentía por Filiberto reflejan los sentimientos primitivos que la raza humana tiene sobre las fuerzas de la naturaleza, y esto me ayuda a hacer una conexión con el protagonista. Podemos estudiar la naturaleza, predecir catástrofes, y aun aprovecharnos de su poder. A veces disfrutamos su belleza y a veces nos llena de espanto. Filiberto también disfrutó los cuentos del Chac Mool y fue abusado por él.










No existen muchas cosas más ponderosas que la naturaleza. No podemos pararla ni cambiarla. Tal vez por eso se asocia frecuentemente con el poder de Dios. En el libro de Doctrina y Convenios, el Señor dice:

“Tan inútil le sería al hombre extender su débil brazo para contener el río Misuri en su curso decretado, o volverlo hacia atrás, como evitar que el Todopoderoso derrame conocimiento desde el cielo sobre la cabeza de los Santos de los Últimos Días”.
(Doctrina y Convenios 121:33)

 Es difícil conceptualizar el gran poder de Dios. Por tanto, la naturaleza se nos da por ejemplo de algo omnipotente.  




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