sábado, 26 de enero de 2013

¿Discriminación contra los Ancianos en la Literatura?


“Juventud, divino tesoro, / ¡ya te vas para no volver!”
(Rubén Darío, Canción de otoño en primavera, Aproximaciones 208)

Me parece que muchas de las poemas que hemos leído hasta ahora en el semestre tienen que ver con la juventud o el pasaje del tiempo. Hablamos en clase del “Soneto XXIII” de Garcilaso de la Vega y “carpe diem.” Basicamente, de la Vega quiere decir que las mujeres deben aprovecharse de su juventud porque la vida es corta. El “Soneto CLXVI” de Luis de Góngora tiene un tema similar.

En el poema “A su retrato,” Sor Juana habla de “los horrores [de los años],” o sea los cambios de su cuerpo con la vejez (Aproximaciones 191). Finalmente, en el poema citada arriba, Rubén Darío habla de la juventud como un tesoro. Al leer este poema, uno siente un poco triste por los amores fracasados del autor. Si solamente fuera más joven, tendría más oportunidades por el amor.

Leyendo estas poemas por primera vez, parece que los autores españoles e hispanoamericanos estiman mejor la juventud que la vejez. Pero, ¿no debemos disfrutar la vejez así como la juventud? Aunque tienen más años, los ancianos son personas, igual como los demás.

Pienso que Sor Juana y Darío entienden esto. Aunque  el poema de Sor Juana tal vez parece un poco negative al primero, creo que, con todo, la autor tiene una actitud de aceptación. En realidad, se está burlando del cuadro que se le ha hecho, y acepte su vejez sin vergüenza. En el poema de Darío también hay esperanza en las últimas estrofas. La última línea de texto dice “¡Mas es mía el Alba de oro!” (Aproximaciones 209). Parece que, aunque el autor ha sufrido pérdidos y ha tenido unas experiencias negativas en su juventud, no es tan viejo que no pueda buscar el amor aún. 

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