sábado, 20 de abril de 2013

En Búsqueda de Apego


“Un día más, un día más, tío… Quédate un día más”.
(Alejandro Agresti, Valentín 29:39)

Valentín es un niño en búsqueda de apego. Su abuela constantemente está pensando en su marido, quien recientemente murió. Nunca ve a su mamá, y su papá sólo visita cuando le sea conveniente. Cerca del principio de la película, el tío de Valentín vino a visitarle por unos días, pero tiene su propia familia, y no pudo quedarse.

Podemos ver que Valentín desesperadamente quiere el apego con alguien. Medita en qué linda es la familia de su amigo, Roberto Medina, y dice que le gustaría tener una mamá como la de él (12:28). Valentín también habla con su tío de como quiere tener una novia con quien puede empatar (20:46).

El apego con otra persona es esencial para los seres humanos. En clase hemos hablado de la teoría de apego, avanzada por John Bowlby. Según lo que dice Bowlby, hay tres cosas que una persona necesita para tener el apego y sentir segura en una relación con otra persona: (1) la cercanía física, (2) la atención, y (3) que la otra persona responda a las necesidades de la una.

Creo que esto es cierto. He hablado mucho con mi prometida acerca de este concepto. Ella estudia el desarrollo humano, y trabajó como interno en un orfanato en Rumania por un semestre. Los niñitos allá casi no reciben toque físico y ahora no responden cuando uno los toca. También tienen vidas más cortas. Esto concuerda con lo que dice Bowlby—que si una persona no tiene el apego, se muere.

Sin embargo, antes de morirse, personas tratan de crear el apego. Valentín hace muchas cosas para tratar de crear el apego con alguien. A él le cae muy bien la novia de su padre, Leticia. Cuando Leticia y el padre de Valentín se rompen, Valentín sale a buscarla. Valentín también tiene un amigo más mayor, Rufo, con quien habla de las mujeres y de su vida. Después de que la abuela de Valentín se muere, Valentín presenta a Leticia y a Rufo la una al otro. Finalmente, Valentín ha creado unas relaciones perdurables con otras personas. A pesar de todo lo que le ha pasado, Valentín es más feliz al fin de la película que al principio.   

sábado, 13 de abril de 2013

Miel y Vinagre

“¿Cómo no? Sí, así de fácil ¿no? ‘Tengo nueve años y no sé hacer nada. ¿Me puede dar chamba?’ ¿Quién crees que va querer contratar a un niñito?”
(Ligiah Villalobos, La Misma Luna 1:03:25)

Lo interesante es que Carlitos sí consigue trabajo. ¿Cómo lo hace? Un adjetivo que yo usaría para describir a Carlitos es encantador. Siempre sale con el suyo. Es un niño muy simpático, y por eso, a la gente le cae bien. Justamente antes de esta escena, un grupo de mariachis hubo llevado a Carlitos y Enrique a Tucson. Tal vez les ofrecieron aventón solamente por causa de Carlitos. ¿Quién sabe? Pero seguramente a los mariachis les cayó mejor Carlitos que Enrique. Al entrar en el camión, Carlitos se presentó muy amistosamente. La banda cantó algo para Carlitos, pero ni escuchó a Enrique.

Me recuerda de algo que siempre decía un miembro de la iglesia en la misión dónde yo serví: “En la obra misional, una cucharada de miel vale más que una jarra de vinagre”. Con este dicho mi amigo quería decir que las personas te escuchan más y son más dispuestas de hacer lo que les dices si les hablas de una manera amigable y no tratas de forzarlos. Pienso que esto es cierto, y los misioneros que son sociables y amables tienen más éxito que los que son altivos. Este concepto también se demuestra en The Emperor’s New Groove.

Como podemos ver, la ardilla no quiso hablar a Yzma, pero estaba muy dispuesta de hablar con Kronk porque Kronk le hablaba más amablemente.

Carlitos y Enrique se ayudaron mutuamente, pero yo pienso que Carlitos ayudó más a Enrique. Con su encanto, Carlitos les consiguió un aventón y trabajo, y pienso que Carlitos también ayudó a Enrique a cambiar su corazón y hacerse menos egoísta. Así que el miel siempre triunfa del vinagre. 

sábado, 6 de abril de 2013

Símbolos Cristológicos en María Candelaria


“Lorenzo Rafael, no he hecho nada mal”.
(Emilio Fernández, María Candelaria 1:35:20)

Vale. Tengo que decir algo acerca de los símbolos cristológicos en la película María Candelaria. Sé que hablamos de esto en clase, pero yo me di cuenta de estos símbolos antes de nuestra conversación. Estoy muy orgulloso de los descubrimientos que hice porque no soy muy bueno para analizar la literatura. Sin embargo, solamente voy a escribir acerca de lo que descubrí antes de nuestra conversación en clase.

Soy muy cínico, y es difícil convencerme de una interpretación abstracta de literatura, pero al terminar esta película supe que María Candelaria era Jesucristo. La razón principal es que murió inocente, como indica la cita anterior. Era más fácil hacer la conexión entre Cristo y María Candelaria que Cristo y Adela (de La Casa de Bernarda Alba) porque sabemos que Adela tiene pecados. Por otra parte, nada de María Candelaria nos indica que sea pecador. Es hija de una mujer, pero no sabemos quién es el padre. Es muy amable, a pesar del ostracismo injusto por la gente de su pueblo. También, en el fin de la película, es matada a causa de una acusación falsa.

Es posible decir también que María Candelaria es una salvador. Me interesa que su muerte, en efecto, libra a Lorenzo Rafael de la prisión. Aunque ella misma no abre la puerta de la cárcel, Lorenzo Rafael no se escapa hasta que María Candelaria esté a punto de morir. Entonces él recibe la fuerza que necesita para romper la puerta de la cárcel. ¿Es posible que María Candelaria salva a alguien más? Pienso que sí. Pienso que salva a la gente de su pueblo—a los que la mataron. Tal vez otros no piensan lo mismo, pero yo creo que el pueblo aprendió algo con la muerte de María Candelaria. Sus palabras últimas (citadas arriba) testifican de su inocencia, y la gente se da cuenta de algo. Por eso, todos guardan silencio y se parten para permitir que Lorenzo Rafael lleve a María Candelaria entre ellos (1:35:50).

sábado, 30 de marzo de 2013

Marcos de Referencia

“A fin de cuentas todo es tan imaginario como esta situación absurda que nos ha tocado vivir a usted y a mí durante estos últimos días”.
(Juan José Millás, Papel Mojado 193)

Hemos hablado varias veces de marcos—o sea, marcos de referencia. Hablamos de sueños, de libros dentro de otros libros, de qué es la realidad. Este concepto me interesa muchísimo. Tal vez pensamos que no aplica a nosotros—humanos reales, vivos—pero quiero mostrar que sí se puede aplicar este concepto a nosotros. Marcos de referencia no es solamente una técnica literaria, sino que tiene gran influencia sobre nuestras acciones diarias. Considere este ejemplo (y perdone el lector el lenguaje):

¡Qué rápido se efectúa el cambio de actitud y portamiento del vendedor de carros! Tan pronto como entendió que era el sujeto de una travesura, su personaje cambió de un furioso vendedor de carros a un consintiendo adorador de Jeff Gordon. Debemos reconocer que todos sus sentimientos fueron auténticos. Lo que cambió era su marco de referencia.

¿Cuántos de nosotros podemos relacionarnos con este vendedor de carros? Pienso que en la vida experimentamos una serie de cambios que destruyen y renuevan nuesta perspectiva. Sí pudiéramos vernos como Dios nos ve, pienso que tendríamos una opinión muy diferente de nosotros mismos y de toda la humanidad—y creo que esa opinión usualmente sería mejor que la que tenemos actualmente. Por lo menos, actuaríamos en una manera muy diferente.

En realidad, todos vivimos dentro de un marco. A veces podemos vislumbrar el exterior del marco en que vivimos—con gran esfuerzo—pero usualmente podemos pensar solamente en el momento, en el presente. Para personas religiosas, esto es la importancia de la fe. Si solamente actuáramos como si nuestro marco de referencia actual fuera el único, estaríamos desilusionados después de esta vida.

“Y todas las naciones que pugnen contra Sión y que la acongojen, serán como sueño de vision nocturna; sí, les sera como al hambriento que sueña; y he aquí, come, mas despierta y su alma está vacía; o como un sediento que sueña; y he aquí, bebe, pero cuando despierta, está desfallecido, y su alma siente hambre; sí, aun así sera con la multitud de todas las naciones que pugnen contra el monte de Sión”.
(2 Nefi 27:3)